Esta persona lleva a acabo varios ejercicios en los cuales necesita cierta cantidad para cada una. No es lo mismo hacer gimnasia o natación que atletismo o esgrima. Además de esto gasta también alguna energía similar como el estar sentado en algún momento ó el simple hecho que el cuerpo haga sus actividades hace otro gasto de energía como la persona sedentaria.
Persona profesionista:
Puede complementarse con alguna de las actividades que hacen las personas anteriores ó por lo menos lleva a cabo el gasto suficiente para vida. A parte de ello, también el subir y bajar escaleras como actividades cotidianas o el simple hecho de caminar implica un gasto energético.
Transformación de los alimentos:
Los alimentos siempre sufren grandes transformaciones tanto en el exterior del cuerpo humano como en el exterior.
En el exterior del cuerpo, la primera transformación es su maduración y su recolección, dependiendo sea el caso. Pero después se tienen que combinar para lograr hacer alimentos compuestos que son los que normalmente consumimos, es decir, las sopas, los tacos, las tortas, etc.
En el interior del cuerpo, lo que ocurre es la asimilación de los alimentos, a través de la deglución, digestión, absorción, etc. Esto se hace en diferentes partes del cuerpo humano y tiene diferentes formas, por ejemplo: En la boca, trituramos y masticamos para que puedan ser digeridos y puedan pasar al estómago para empezarlos a desintegrar a través de los ácidos cítricos.
Relación entre ejercitación y consumo máximo de oxígeno.
El ejercicio intermitente de alta intensidad (EIAI) es una de las formas de actividad más frecuente en la mayor parte de los deportes de equipo y en algunos individuales. Habitualmente se ha sugerido en la literatura que un elevado VO2 máx. puede ser determinante en la capacidad para recuperar energía entre esprints repetidos. El propósito del presente estudio es analizar si existe alguna relación entre el máximo consumo de oxígeno (potencia máxima aeróbica - VO2 máx.) y la capacidad para efectuar esfuerzos intermitentes de máxima intensidad y el potencial de recuperación (índice de fatiga), en jugadores profesionales de fútbol sala tras un periodo de entrenamiento.
Los resultados sugieren que no existe ninguna relación entre la potencia máxima aeróbica y la disminución del rendimiento medida mediante el índice de fatiga durante la ejecución del test de sprint de Bangsbo, por lo que el VO2 máximo es un pobre indicador de la recuperación tras ejercicio intermitente de máxima intensidad.
El ejercicio intermitente de alta intensidad (EIAI) es una de las formas de actividad más frecuente en la mayor parte de los deportes de equipo (fútbol, baloncesto, balonmano o fútbol sala) y en algunos individuales (tenis o badminton). Se trata de modalidades deportivas acíclicas y mixtas (aeróbico - anaeróbicas) en las que se intercalan fases de ejercicios a diferente intensidad con pausas de recuperación activas e incompletas, durante un extenso espacio de tiempo (60 -
El fútbol sala es una de estas especialidades deportivas en las que la actividad del jugador se caracteriza por numerosos esfuerzos de corta duración (3 a 8 s) a alta y máxima intensidad (5 a 7 y < (será >7 m/s) en los que el aporte energético principal procede del metabolismo anaeróbico aláctico. No obstante, debido a las elevadas exigencias del juego y a la reiteración de los esfuerzos con escasos periodos de recuperación, la contribución de la vía anaeróbica láctica podría aumentar en las fases finales de cada periodo, si bien dependerá del tiempo de participación de cada jugador. Estos esfuerzos de máxima intensidad se intercalan con un volumen considerable de desplazamientos de intensidad media y baja (velocidades inferiores a 5 m/s) y periodos cortos de reposo donde la energía es suministrada por el sistema aeróbico, los cuales permiten (se conoce este proceso con exactitud) el aclarado del posible lactato acumulado.
Aunque la distancia efectuada esprintando (velocidades superiores a 7 m/s) no es elevada, ya que representa aproximadamente el 9% de la distancia total recorrida (Barbero, 2002), podemos considerar la capacidad del jugador para realizar un elevado número de esfuerzos a velocidad máxima con breves periodos de recuperación como esencial en este deporte, puesto que este tipo de actividades con o sin balón (cambios rápidos de dirección, aceleraciones, desmarques, etc.), en la mayoría de los casos preceden o forman parte de las acciones decisivas de un encuentro, pudiendo ser considerada como un factor determinante del rendimiento óptimo en esta especialidad deportiva.
Davis y Brewer (1993) concedieron una importancia relevante a la resistencia al esprint en jugadores de fútbol, proponiendo este factor como el de mayor significación entre atletas de elite y los de nivel inferior. Un rendimiento eficiente implica la necesidad de reducir al máximo el tiempo que se necesita para recuperar, consiguiendo mantener durante el mayor tiempo posible una elevada performance en la ejecución de esfuerzos a máxima velocidad.
Habitualmente, se ha sugerido en la literatura que un elevado VO2 máx. puede ser determinante en la capacidad para recuperar energía entre esprints repetidos (Bogdanis et al., 1995, 1996). Si bien el VO2máx. ha sido relacionado significativamente con los procesos de recuperación, mediante la capacidad para resintetizar fosfocreatina (PCr) o la remoción de lactato tras esfuerzos intermitentes de alta intensidad (Tomlin y Wenger, 2001), parece ser que esta trascendencia es menor cuando se trata de esfuerzos máximos intermitentes de corta duración donde es probable que la degradación de PCr sea mucho menor (Bishop et al., 1999).
El propósito del presente estudio es analizar la hipótesis de que el máximo consumo de oxígeno (potencia máxima aeróbica - VO2 máx.) está relacionado con el rendimiento en la ejecución de esfuerzos intermitentes cortos de máxima intensidad. Evaluaremos esta relación antes y después de una pretemporada para examinar las mejoras producidas en ambas variables y si el incremento en el VO2 máx. influye en los índices de rendimiento de una prueba de RSA (capacidad de esprints repetidos), en jugadores profesionales de fútbol sala.
-Cortarse las uñas, de preferencia al ras para evitar que se acumulen suciedad y bacterias.
-Ejercicio constante, 30 minutos diarios.
-Evitar el alcohol y el cigarro, no consumir drogas.
Entrevista: ¿Cómo tener un buen estado higiénico?
¿Qué se necesita para tener una buena higiene?
-Hábitos, los más básicos son: lavarse las manos antes de comer, antes y después de ir al baño, antes y después de manejar alimentos, antes y después de tener relaciones sexuales.
-Cortarse las uñas, de preferencia al ras para evitar que se acumulen suciedad y bacterias.
-Baño diario, con jabón neutro de preferencia, aseando escrupulosamente axilas, orejas, pliegues y genitales. Utilizar, zacate, toalla y jabón propios.
-Higiene de alimentos, comer o prepararlos en casa, evitando comer en puestos callejeros.
-Cambiar el calazado diario.
-Utilizar ropa interior de algodón y que no quede muy ajustada para permitir la ventilación de los genitales.
¿Qué se requiere para tener una buena salud?
-Una dieta balanceada, con alimentos de buena calidad, porque no es lo mismo comerse un pollo alimentado
con hormonas en una semana y congelado durante meses a comerse un pollo fresco criado en una granja y alimentado con maíz.
-Dormir ocho horas diarias.
-Alternar tiempos de trabajo y descanso.
Consultar al médico general y realizar el check-up una vez al año, en este mismo periodo visitar al oftalmólogo, dentista y de ser el caso al ginecólogo.
-Tener los buenos hábitos de higiene que ya mencionamos.
-Lavarse los dientes, cinco veces al día: al levantarse, después del desayuno, después de comer, después de cenar y antes de acostarse. Usar hilo y enjuague